“A los jóvenes no les interesa la política.” ¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase? ¿Y cuántas hemos escuchado a nuestros dirigentes decir que “hay que salir a buscar el voto joven”? A continuación, exploraremos cómo se interrelacionan estas dos preguntas en el contexto actual. Spoiler alert: el problema no es que a los jóvenes no les interesa la política; el problema es que la política no los representa. Ahora bien, ¿cómo logramos que lo haga?
¿Qué quieren los jóvenes?
Durante los últimos nueve años, mi recorrido profesional y político me ha llevado en numerosas ocasiones a reflexionar sobre esta cuestión. En particular, en las dos elecciones más recientes, he notado un interés sin precedentes por parte de toda la dirigencia en conectar eficazmente con lo que se conoce como “la agenda joven”.
Esto resulta lógico, dado que este segmento representa el 20% del electorado.
El primer paso para responder esta pregunta y fijar una estrategia electoral sólida es hacer a un lado el supuesto de que a los jóvenes no les interesa la política. El informe conjunto de UNICEF y CIPPEC titulado “Juventudes argentinas y prioridades de política pública” es un buen punto de partida para comenzar a comprender de dónde surge el interés y la participación de los jóvenes en la política. Resulta especialmente interesante la premisa de que su baja participación electoral no siempre es síntoma de una completa indiferencia con respecto a las agendas públicas. Por el contrario, evidencia la relevancia de otros canales de participación y expresión de este sector como las redes sociales, las manifestaciones masivas o los altos niveles de compromiso comunitario expresados en organizaciones voluntarias, instituciones religiosas o la política estudiantil.
Entonces, ¿dónde está el problema? Según el informe, a diez años de la promulgación de la Ley 26.744, que extendió el derecho al voto a adolescentes de 16 y 17 años en elecciones nacionales, el 71% de los jóvenes manifiestan tener escasa o nula confianza en las acciones de la dirigencia política de nuestro país. Si a esto le sumamos que más de la mitad siente que sus intereses no son reflejados por los partidos políticos, resulta evidente que enfrentamos una crisis de representación. De hecho, la mayoría cree necesario contar con una voz en el Poder Legislativo. Me quiero detener sobre esta cuestión en particular: el acceso de los jóvenes a lugares de toma de decisión en la política pública.
La “Agenda Joven”
Hace algunos años, durante una actividad de campaña organizada por Chicas en Política (la red de mujeres de La Generación), le preguntamos a una figura de alto perfil cuáles habían sido los mayores obstáculos que enfrentó como mujer para alcanzar posiciones de toma de decisión. Su respuesta me sorprendió: aunque reconoció que el género representa un factor de desigualdad en este ámbito, lo que más le había costado superar fueron los prejuicios asociados a su juventud. Sentía que había tenido que esforzarse mucho más que sus colegas para destacar y demostrar que su edad no implicaba falta de idoneidad.
Treinta años después, muchos jóvenes seguimos compartiendo este sentimiento. ¿Acaso no ha cambiado nada? En realidad, muchas cosas cambiaron, especialmente con la irrupción de las redes sociales. La dirigencia política parece haber reconocido la importancia de atraer a las nuevas generaciones y ha desplegado múltiples iniciativas para captar su atención. La carrera por acumular seguidores, el uso de memes y canciones alegóricas, apariciones en “Tik Tok” y batallas campales en “X” (ex Twitter), son sólo algunos ejemplos de dónde está puesto hoy el foco de la “estrategia joven” de los diferentes espacios políticos.
Sin duda estos esfuerzos parecen importantes a la hora de lograr que los jóvenes conozcan a un candidato en particular o a un espacio político en su conjunto. Sin embargo, si partimos del grado de desconfianza general que mencionamos anteriormente, no parecerían ser suficientes para alcanzar un verdadero sentido de identidad y representación entre votantes y votados. Para eso, es necesario lograr una conexión mucho más profunda y trascendental en el tiempo. Ésta se construye sobre la base de dos pilares: la convicción por un modelo de país y la confianza en quienes prometen llevarlo adelante. Si queremos representar a la juventud, las políticas públicas tienen que ser diseñadas con enfoque joven.
Si bien no descarto las encuestas de opinión y el trabajo de campo como un primer acercamiento a intereses y necesidades, los diagnósticos de prestigiosas consultoras y encuestas en redes sociales ya no son suficientes en sí mismas.
Los jóvenes al poder
Es necesario conformar cuadros políticos jóvenes. Después de todo, es innegable la energía y el ímpetu que siempre han caracterizado a las nuevas generaciones. Todos los partidos políticos deberían impulsar un proceso de renovación vertical, facilitando el crecimiento de los perfiles que los integran y militan hace años.
El 71% de los jóvenes manifiestan tener escasa o nula confianza en las acciones de la dirigencia política de nuestro país.
Sofía Sant
Si queremos representar a la juventud, las políticas públicas tienen que ser diseñadas con enfoque joven.
Sofía Sant
También, un crecimiento horizontal, buscando nuevos simpatizantes dispuestos a involucrarse en la transformación de la Argentina. Y con esto último no me refiero a reclutar influencers con miles de seguidores como las nuevas caras de una política “renovada”. Me refiero a tomarse el tiempo de identificar aquellos perfiles, aquellos jóvenes con experiencia, que ya vienen trabajando tanto dentro como fuera de la política para transformar realidades y diseñar en conjunto estrategias para posicionarlos ante el electorado.
La renovación es indispensable no sólo para representar los intereses y la mirada de un sector históricamente excluido de la política, sino también para impulsar la tan necesaria modernización del estado y del país. Ese vigor que nos caracteriza, y que nos motiva a formarnos constantemente y a exponernos a los más altos niveles de exigencia, es también lo que nos impulsa a innovar, a buscar enfoques diferentes y a aprovechar las tecnologías emergentes para encontrar soluciones a problemas históricos, así como para enfrentar los retos de un contexto en constante evolución.
Todos los partidos políticos deberían impulsar un proceso de renovación vertical, facilitando el crecimiento de los perfiles que los integran y militan hace años.
Sofía Sant
La renovación es indispensable no sólo para representar los intereses y la mirada de un sector históricamente excluido de la política, sino también para impulsar la tan necesaria modernización del estado y del país.
Sofía Sant
La pregunta entonces para mí no es si los jóvenes estamos listos para transformar la Argentina. La pregunta es, ¿la política ya está lista para nosotros?
